POEMA XXVI.
(MADRIGAL)
Eres una conmoción celeste del espacio,
Vienes con todos los designios del fuego.
Engalanas la noche como si fuera tu casa
Y en su interior descendieran los ángeles.
Nadie te culpa, dolor dulce, fruto refulgente.
Tú nunca aceptaste que girara en torbellino,
Atado a tu cintura, igual a un barco perdido.
Tú jamás deseaste que tu sonrisa y tus ojos,
Sometieran mi corazón como a un cervatillo.
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2 comentarios:
Bueno lo tuyo.
También te invito a:
www.juandisante.blogspot.com
Felicidades
Muy interesante producción poética. Me encantaría que visites mi blog, tengo dos secciones dedicadas a las poesías; los días Lunes y Martes. Si, te interesa colaborar te espero por mi correo electrónico lbrodrig@gmail.com. Abrazos y ya te agrego a mi lista de blog favoritos
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